Supersticiones - Derramar Sal  

Posted by Ana in


La sal es un elemento de la tierra, un compuesto de sodio que desde la antigüedad se ha considerado protectora frente a los maleficio y portadora de buena suerte. Puede que esta superstición esté relacionada con la importancia de la sal como conservante de alimentos (salazón...) Además la sal simboliza la alianza del hombre con la divinidad. Este último aspecto queda destacado en la Biblia (Lev. 2, 13).
Se cree que cuando hay sal en una casa siempre habrá dinero y si se echaba sal en los rincones de las cuadras el día primero de abril se evitaban las enfermedades del ganado.
Como amuleto la sal se utilizaba en rituales dibujando un círculo de sal alrededor de aquel que deseaba protegerse contra el diablo. Este círculo era llamado "círculo mágico".
Para contrarrestar el mal de ojo se bañaban en agua con sal las plantas de los pies y las palmas de la mano tres veces, se bebía tres sorbos del agua salda y después se echaba al fuego lo que quedaba de dicha agua.
Hay sin embargo un remedio para conjurar la mala suerte: echar una pizca de sal por encima del hombro izquierdo, porque de este modo se ciega al diablo y a los malos espíritus, o tirar agua por la ventana.
Era costumbre echar sal al fuego cuando entraba en casa una persona sospechosa de dedicarse a la hechicería. También se evitaban las visitas de alguien indeseable echando sal donde había estado, recogiéndola y quemándola después. Otro remedio utilizado era echar sal en el umbral después de su partida.
Se creía que poniendo un plato con sal debajo de la cama de un enfermo ésta absorbía el mal y protegía contra la enfermedad.
Para evitar que un niño sin bautizar fuera objeto de hechicerías se ataba a sus ropas un saquito con un poco de sal cuando se le ponía a dormir en su cuna.
Es de mal agüero derramar de forma involuntaria la sal o que se caiga un salero: el responsable de ese fatal descuido verterá tantas lágrimas como granos de sal se hayan desperdigado. Pretenden algunos que esta creencia procede de la Última Cena, en la que Cristo cometió tal torpeza.
El refranero nos lo dice: "Derramar el vino es buena señal, pero no la sal"; "Si se vierte el salero, faltará la razón, pero no el agüero"; "Verterse el vino es buen sino, derramarse la sal, mala señal".
Quién pisa la sal derramada tendrá disgustos y si se trata de alguien que va a casarse pronto, no cumplirá este propósito. Aquel que persiga quebrantar la felicidad de unos recién casados le basta con echar sal en el lecho nupcial.

This entry was posted on 6 jun 2008 at 5:00 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

3 comentarios

Anónimo  

Aqui la sal si se te cae encima significa 7 años de mala suerte, mi jefa dice que la forma de convatirlo es tirando sal y agua en el hombro izquierdo.

Pero a mi me gusta hechar sal a mis comidas, mas a mis papa fritas y a mi canchita.

6 de junio de 2008, 6:29
Anónimo  

Aquí, lo de los 7 años de mala suerte, se aplica cuando rompes un espejo.

Y se derramos sal, también la echamos por en cima del ombro izquierdo.Pero no el agua.

8 de junio de 2008, 0:58
Anónimo  

Hola Ana!
Pues una vez más me he demorado en darte una respuesta, pero es que he andado de celebraciones y muy divertidamente ocupada, gracias a Dios... Si le echas un vistacito nuevamente a mi casita, sabrás por qué... Ahí te dejé la respuesta, por cierto.
¿Sabes? Para entender nuestra cultura me parece de interés conocer el origen de ciertas supersticiones, pero huyo bastante de ellas al igual que de los rituales. Creo que los temas llamados esotéricos (que en realidad son los que tienen que ver con lo interior que se encuentra en el hombre y con lo exterior relacionado con lo sagrado) han sido teñidos de excesivo ocultismo, misterio, y pesimismo incluso. Y a mí me gusta precisamente adentrarme en lo positivo y abierto. Ésa es una de mis intenciones con mi blog: abrir la vía al conocimiento sin miedos, sino con tremenda confianza y apertura. ¿Te animas a verlo bajo este nuevo prisma?
Te mando un abrazo muy fuerte

9 de junio de 2008, 1:53

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